
Tras la pregunta de mi alumna Valeria Navarro Rangel acerca de la posibilidad de éxito en el ramo gastronómico y la capacidad de los nuevos alumnos y viejas generaciones para ejercer en el campo laboral, he llegado a las siguientes conclusiones:
En definitiva seguimos viviendo dentro del furor de la gastronomía esperando sumas grandiosas de dinero cuándo la enseñanza culinaria básica solo otorga la capacidad de dominar ciertas técnicas que solo abren paso a la verdadera vida de cocina que se experimenta en la industria hotelera y restaurantera.
Las expectativas ante cada nueva generación son muy altas pero la deformidad que sufre la profesión empieza desde la orientación en el hogar, la aceptación de cada persona interesada en la cocina y saber que su vida se encuentra en una evolución hacia la perdida de convivencia interfamiliar y personal.
Desafortunadamente muchos nuevos interesados en la gastronomía no se fijan en la profundidad que contiene este oficio lleno de retos y pruebas constantes.
No se trata solo de cocinar bien sino para poder ser un líder de brigadas necesitas ante todo haber cubierto las jerarquías desde la más simple hasta la más compleja y sobre todo ser un magnifico administrador.
La importancia de generar un nivel de conocimiento periferico respecto a la cocina es esencial para tener éxito en la industria y es algo que no se aprende concretamente en la escuela.
La incertidumbre es: cuántos lograrán formar parte de la industria?, cuántos se enfocarán a desarrollar su propia técnica y experiencia?
La razón de este conflicto es debido a la proyección de un sistema de estudios basado en el primer mundo en un país de tercer mundo.
La televisión engaña, los medios deforman y la misma proyección de la imagen de un chef es prostituída.
A pesar de todo existen unos cuantos completamente enfocados y entusiasmados generando una micro población de futuros cocineros; informados de manera real por propia inquietud respecto a la situación del país y no viven soñando en pertenecer a las grandes ligas estelares de cocineros superficiales sino que investigan la mejor manera de beneficiar la economía del país, asegurar su futuro y convertirse tarde o temprano en chefs ejecutivos.
Nuestra labor como instructores reales, chefs ejecutivos y líderes de grupos de trabajo es fomentar la educación real en los nuevos elementos y fortalecer las bases culinarias y emocionales que les permitirá seguir adelante dentro de la cocina por el resto de sus vidas.
No se trata de convencer, forzar u obligar, se trata de generar talento, bases y fundamentos.