Ya eres cocinero

Aún no sale el sol, ya te encuentras de pie con las ideas en la cabeza, analizando la forma en que el día puede transcurrir, pero aunque todo se planea muy anticipadamente, sabes bien que no va a ser así.

Eres el especialista en resolver problemas, eres un aparato de previsión que no se puede apagar, estas sintonizado, todo está por empezar.

El trabajo es duro, la luz es artificial, muchas veces el sol se posa mientras sigues en el subsuelo, o en un cuarto lleno de acero inoxidable y metales sobre el fuego, eres un cocinero formal.

El tiempo transcurre entre decisiones, control, comandas, muchos alimentos, firmas, papeleo, controles internos, caminatas, calor, personas agitadas y otros no tanto, esta es la realidad.

No aprendiste fácilmente como comportarte, mucho menos como tratar y mezclarte con los demás, todos somos diferentes.

Aprendimos a convivir con gente extraña que terminó siendo familia, terminamos entendiendo conceptos ajenos que nos dieron unión como cocineros, por que a veces no puedes ver el sol, sino hasta seis días más adelante.

Y la vida transcurre, y la familia espera, y tu te esmeras, por que eres cocinero.

Más de 13 horas de actividad de cocina.

Trabajo de una línea de servicio de más de 250 tiempos bajo presión constante.

Días continuos de banquetería sin tiempo de descanso o sueño correcto.

Responsabilidad de grandes brigadas de cocinero formales superior a 30 elementos.

Manejo de estándar de alimentos, control de costos porcentuales y compras bajo cálculos específicos para distintos puntos de venta.

Y la lista es interminable.

Corroboras que la lealtad es parte de todo, que si la boca es grande, el trabajo es corto.

Aprendes a respetar los tiempos, a controlar los métodos, aprendes a sobrevivir entre fuertes, somos una especie independiente.

Forzados a crecer y seguir adelante, sin respeto al dolor o las heridas de rutina, el calor es poderoso, afecta, lastima… no sé como uno se hace resistente, pero en definitiva frágil, pero la mente se bloquea.

Ya no hay tiempo que perder, lo duro siempre se resuelve, y si a todo esto sobrevives, insistes, no te rindes y controlas todas esas emociones brutales que te gritan al oído palabras de desaliento, YA ERES COCINERO, de esos de verdad, los que son difíciles de olvidar.

Bienvenidos a esta realidad de trabajo que vive latente en el cuerpo de aquellos vestidos y vestidas de chaquetas blancas con diez botones.

– De un cocinero para su gente –tired chef

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Es muy importante para nosotros, como Centro de Formación, que personas ajenas a nuestro entorno, hagan entender a nuestros alumnos el esfuerzo que requiere preparse para llegar, si tienes esa suerte, voluntad de trabajar para ello y responsabilidad para asumirlo, a ser Chef.
    Es necesario que entiendan que ninguna Escuela, por grande que sea, podrá acreditarles como Chef, sólo la vida y su trabajo diario, podrán convertilos en Chef.
    Te felicito por los buenos artículos que he leído.

    Atte. Sergio Meléndez

    Dpto. Estudios Escuela de Cocina Terra d’Escudella

Opina respecto al tema, por favor escribe tu nombre completo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s