Protagonismo laboral

Derivado de una falta importante de educación hospitalaria, el protagonismo laboral es un tema que frecuentemente afecta el desarrollo de las empresas y merma la posibilidad de desarrollo integral, poniendo ataduras operativas basadas en paradigmas de operación.
 

– Paradigmas hospitalarios –

 
Tras un profundo análisis del comportamiento laboral y la forma en que las brigadas operativas de distintas áreas se desarrollan, se encuentra uno de los principales bloqueos para el desarrollo de una persona en el ámbito de la hospitalidad, el paradigma basado en antiguas experiencias que forman una vigencia nociva y un burdo control fuera de un contexto de ética profesional.
 
Las actividades dentro del trabajo son ejecutadas de manera automática, sin una respuesta clara ni certera, ¿ por qué se realizan dichas actividades sin una previa razón lógica? – Porque siempre se ha hecho así, porque alguien se puede incomodar, por que así se ha hecho toda la vida, suelen ser las contestaciones.
 
El comportamiento de las brigadas es de acuerdo al criterio del viejo trabajador ajustado a las necesidades caprichosas de un sistema de trabajo ajustado a las zonas de confort y no a las posibilidades de crecimiento.
 

– El perfil del protagonista –

 
Muy involucrado en la operación, genera una zona de seguridad en su entorno, creando confianza en quienes laboran cerca de el pero desplazando al mismo tiempo a aquellos interesados en el desarrollo e innovación del sistema de trabajo.
 
Radicales en toma de decisiones pero sujetos a una zona de confort y seguridad virtual que los mantiene anclados a la operación debido al arrebato de decisiones y partes operativas clave que los ciega al sentirse personas indispensables.
 
La figura de todo poderoso responsable de casi todos los hechos, lo marca como el protagonista en primer plano, con una seguridad aparentemente cooperativa pero al final de toda actividad adjudicándose los logros marcando el protagonismo tras invertir horas extra, jornadas extraordinarias y sacrificio para así terminar satisfecho por su propia congratulación.
 
Así el lugar de trabajo llámese empresa, compañía o marca simplemente sabe y percibe que las cosas salieron bien.
 

– Ventajas y desventajas –

 
Las ventajas son obvias, llenas de virtudes económicas y votos de confianza agregados al individuo.
 
El protagonista se comporta como un bienhechor con capacidad de involucrar a las personas bajo un sistema de deudas y favores por cobrar, el es el que tiene esa ventaja, y pocas veces el personal puede llegar a contradecir sus actos debido a una fuerza de lealtad que los mantiene pasivos ante cualquier agresiva necesidad operativa, resultan de fuerte apoyo y en realidad son los verdaderos ejecutores, pero el protagonista toma las riendas al final para poderse acreditar como capaz y lleno de poderío ante las situaciones operativas que convengan para acreditarlo cada vez más.
 
Poco a poco el deterioro se con vierte en padecimientos, el protagonista tiende a perder la razón y así mismo el valor para los vienes no materiales, fortalecidos por el orgullo laboral pero abatidos por una vida carente de soportes emocionales con pequeñas rachas de felicidad transitoria.
 
A su vez las consecuencias de salud se hacen notar, generando impotencia laboral debido a la falta de capacidad física y emocional para poder hacer frente a verdaderos conflictos laborales por resolver y no pequeños disparos de ira generada por supuestos problemas que en realidad no ponen en riesgo la operación y pueden ser resueltos con virtudes de ética profesional y experiencia básica en el medio hospitalario.
 
Se requiere de mucha inteligencia para evadir dicho comportamiento, un alto nivel diplomático en la toma de decisiones y sobre todo de esfuerzo claro para el mandato y liderazgo de los grupos de trabajo.
 
No es lo mismo ser un protagonista que ser un líder
El líder no necesariamente debe de ser un protagonista.
 
Por lo tanto, el enfocarse al sistema de trabajo basado en la heteronomía y una postura egocentrista de protagonismo laboral, solo tiene un único final: La llegada del fin de un ciclo laboral, con una fuerte carga de realidad que resulta en un difícil de superar cambio de vida por simple sustitución de aquel trabajador que parecía único e irremplazable.
 
Como muchas veces hemos escuchado en este rubro de la hospitalidad, nadie es indispensable, nada dura para siempre.
 

– El protagonista sin equipo de trabajo –

 
El equipo de trabajo puede resultar bondadoso ante un comportamiento de protagonismo, pero a su vez puede resultar contraproducente, ya que al tomar esa postura de primer plano, el resto del grupo se mantiene en una zona de confort sin alternativas para el desarrollo, las cosas se hacen de acuerdo a los paradigmas y conforma a los parametros del protagonista.
 
Las ideas de desarrollo, las sugerencias quedan bloqueadas por la postura del protagonista, haciendo que la brigada reduzca el desempeño de manera permanente para así evitar conflictos por interferencia en las acciones aplicadas por el jefe o alto ejecutor.
En beneficio de las empresas del rubro gastronómico esto puede ser una ventaja de control, por otro lado, puede tratarse del virus más severo para el desarrollo del talento gastronómico operativo, un fuerte muro muy difícil de derribar para las personas que quieren generar un sistema de trabajo basado en la autonomía.
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