Causalidades de cocina

Siempre atentos a una oportunidad, buscando ese destello que se presenta muy de vez en cuando, buscando sin moverse, impacientes pero cómodos en una zona de confort, más vale conservar algo ordinario que arriesgar para encontrar lo extraordinario, con la esperanza de topar de frente una casualidad y al mismo tiempo llamarle ” Buena Suerte” es sinónimo de mediocridad.

Mediocridad

En 1913, José Ingenieros, médico y sociólogo argentino, diferenció al hombre mediocre del inferior y del idealista. El inferior es casi un animal humano, a quien le es difícil adaptarse al cuerpo social; el idealista sigue sus convicciones, progresa, cuestiona, y levanta las banderas por las que lucha, en busca de un ideal. El mediocre se encuentra en el medio, es un ser adaptado a la sociedad, a la que no cuestiona, sino que sigue las tradiciones culturales impuestas, sin pensar que existe algo más allá de ellas, o que lo que se le ha inculcado puede tener vicios o defectos; es aquel que no se diferencia de la masa popular, que dócilmente acata lo que políticos, religiosos o cualquier otra autoridad le impone como cierto. Es el sujeto ideal para la dominación, que no transforma el orden social, sino que tiende a su conservación.

La vida de cocina no se forma por casualidades, “Qué casualidad que pude trabajar con un importante chef en mi carrera”, “Ha sido una casualidad que me hayan elegido como candidato para una vacante interesante”, “Qué casualidad! yo también me dedico a la cocina…”

Causalidad

La causalidad es la “relación que se establece entre causa y efecto. Se puede hablar de esa relación entre acontecimientos, procesos, regularidad de los fenómenos y la producción de algo”.

Para que un suceso A sea la causa de un suceso B se tienen que cumplir tres condiciones:

  • Que A preceda a B.
  • Que siempre que suceda A suceda B.
  • Que A y B estén próximos en el espacio y en el tiempo, relativamente.

En la gastronomía actual, en este rubro nublado por el momento, existe de todo:

Cocineros grandiosos, cocineros mediocres.

Instructores falsos, instructores reales.

Establecimientos honestos, establecimientos fraudulentos.

Jefes con experiencia, jefes elegidos cual candidato político en busca de un beneficio económico – gerentes de alimentos y bebidas experimentados, jóvenes gerentes agobiados por falta de experiencia.

Pero existe una clave fundamental que marca la diferencia y va integrando las nuevas brigadas de cocineros que actúan de la misma manera y prevalecen siguiendo una regla única bajo la causalidad.

La gran diferencia entre la persona que quiere y puede y la que se conforma y decide limitar sus capacidades operativas es la que marca el futuro de la industria de los alimentos en el mundo entero.

Haz que suceda

Haz que suceda! a viva voz resulta fuerte, imperante, incluso amedrenta a muchos pero es una base específicamente concreta que puede despertar en nosotros ese ánimo por ser proactivos y cumplir ampliamente y muy por encima la expectativa de un líder en el ramo.

Nuestro trabajo como profesionales de la industria no solo se trata de cocinar bien, de generar magníficas impresiones en un platillo, de portar mandiles y filipinas que denoten nuestro cargo de responsabilidad en cada bocado tomado por un comensal, se trata de resolver problemas a toda costa que en definitiva serían menos si seguimos la ley de la causalidad.

Previsión

Previsión es un término que procede del latín praevisio y que refiere a la acción y efecto de prever (conjeturar lo que va a suceder a través de la interpretación de indicios o señales; ver con anticipación; preparar medios para futuras contingencias).

Todo se puede prever, se puede calcular, los momentos críticos dentro de nuestro trabajo son los que marcan la diferencia en el instante o pueden generar el interés de muchos al vernos tener reacciones positivas a favor de la operación.

Por eso, enlisto a continuación las frases prohibidas si quieres ser un gran elemento con la posibilidad de crecer rápidamente formando parte de proyectos en beneficio a tu desarrollo profesional y economía:

“Ese no es mi trabajo”

“Ahorita…”

“No puedo…”

“Tengo mucho trabajo…”

¿Por que yo?

“Tengo problemas personales…”

Muchas veces algunos comentarios como los enlistados pueden ser analizados como el ejemplo de los problemas personales, pero más bien hay que explicar el problema a detalle y al mismo tiempo entender que la cocina es dura y no considera los problemas personales una excepción viable para poder ausentarse o renunciar a la labor, así es esto, rudo, crudo, hasta inhumano.

“Haz que suceda” es así de simple, buscar las alternativas, posibilidades y métodos alternativos para llegar a un resultado bien ejecutado y positivo.

Algo que puede hacer sentir bien a un líder es recibir respuestas y acciones positivas, tal y como el alguna vez lo hizo y lo sigue haciendo a un nivel mayor.

Por eso es importante no caer en el confort, es mejor funcionar a favor de la proactividad, ya que el confort y la buena ejecución solo hacen que el trabajo sea mantenido sin riesgo de perderlo, pero la pro actividad y el pensamiento positivo para solución de problemas de manera inmediata hace que nuestra posición sea sugerida para nuevos retos y responsabilidades dentro del ramo culinario.

¿Ya te diste cuenta?

 

 

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